Sabíamos de la gran inteligencia de los pulpos y de su increíble capacidad de mimetismo... pero este pulpo nos demuestra que además tienen una especial habilidad para el escapismo, digna del propio Harry Houdini
Qiandao Lake (conocido internacionalmente como Thousand Island Lake) es un lago artificial ubicado en la provincia de Zhejiang, China, creado tras el levantamiento de la central hidroeléctrica del río Xin'an. Lo llamativo de este lago es que ha sepultado la ciudad milenaria Shi Cheng (o “La ciudad de los leones”) fundada en el período Han Dong hace más de 1.700 años y que llegó a ser una ciudad importante en la época… ¿Te imaginas una inmersión en una ciudad tan antigua como Toledo, buceando a través de las entradas a la muralla, plazas o palacios? Eso es precisamente lo que se puede hacer en Qiandao Lake.
Qiandao Lake. Imagen de China National Geographic
Qiandao Lake. Imagen de China National Geographic
Qiandao Lake. Imagen de China National Geographic
Shi Cheng lleva 53 años sumergida entre los 26 y los 40 metros de profundidad bajo este lago, llamado el de las mil islas por sus 1.078 grandes islas artificiales, y cubre una superficie de 573 km² (algo menos que el área metropolitana de Valencia). La ciudad permanece sin alteración alguna y el agua es potable, de hecho se utiliza para producir la marca de agua mineral NongFu.
Aunque el operador de buceo que te puede llevar allí, Big Blue, con sede en Shanghai, habla de un agua de gran claridad, las imágenes y vídeos dicen lo contrario así que no da la impresión de que se pueda tener una panorámica de la ciudad (lo que ofrecería una de las más asombrosas imágenes submarinas nunca vistas)... más bien da la impresión de que se necesita llevar buenos focos para bucear en esta ciudad milenaria y tener algo de visibilidad… Aún así debe de ser una experiencia única, incomparable a ningún otro tipo de buceo por la perfecta conservación de los restos de la ciudad. Ese centro de buceo local realiza salidas de fin de semana dos veces al mes durante todo el año e incluso han comenzado a descubrir partes de esta ciudad perdida que no se conocían.
Además del famoso lago, Qiandao es también el hogar de exuberantes bosques y frondosas islas lo que sin duda conforma uno de los destinos de buceo más exóticos y diferentes que puedes realizar.
Además de ser mamíferos, los seres humanos y los delfines compartimos muchas características y comportamientos que podrían explicar la relación tan estrecha que mantenemos ambas especies.
1. Nos gustan los gatos
Todos aquellos que hayan tenido gato saben que no se dejan acariciar por cualquiera y que odian el agua casi tanto como a una aspiradora. ¿Por qué extraña razón los gatos permitirían que un ser húmedo, desconocido y que produce sonidos agudos les acariciase?
2. Inventamos juegos
Frente a las costas de Hawaii se han registrado varios casos de ballenas jorobadas y delfines mulares participando en juegos nada delicados: básicamente la ballena levanta al delfín con su morro y lo tira en su espalda. Nada diferente de lo que pasa entre hermanos mayores y pequeños.
3. No tenemos miedo a pedir ayuda
Este vídeo y el delfín se han hecho mundialmente famosos y muestran una vez más la inteligencia de estos animales, capaces de abordar a unos buceadores para pedirles, por favor, que le quitasen la red que se había enredado en su cuerpo.
4. Somos emprendedores, hacemos cosas
Parafraseando al presidente del Gobierno de España, los delfines hacen uso de la creatividad para ganarse el pan de cada día. Usando su aleta caudal son capaces de levantar el limo del fondo para encerrar a sus presas y comérselas fácilmente.
5. Ayudamos a aquellos que se han perdido
Meterte entre un enorme banco de peces cuando un pez vela está cazando no es una buena idea. No solo son las más rápidos del océano, además van por delante con una espada. Este apneísta estaba perdido en medio de la comida del pez vela cuando un grupo de delfines moteados le rodeó para evitar que fuese ensartado.
6. Ayudamos a otras especies en apuros
Además de a los humanos, los delfines se ofrecen a ayudar a otros mamíferos marinos, como a esta foca que no se decidía por el camino a seguir.
7. A ambos nos gustan mucho los seres humanos, a los delfines a veces demasiado
Los delfines en ocasiones pueden llegar a confundir su camino y acabar varados, pero con un poco de ayuda salen adelante
9 Nos gusta salir a dar una vuelta
En el caso del delfín girador o acróbata de hocico largo (Stenella longirostris) hasta 5. No se sabe muy bien por qué algunos delfines realizan acrobacias, pero se cree que saltar por encima de la superficie del agua les permite ver si hay aves sobrevolando bancos de peces, les facilita la desparasitación o lo utilizan para comunicarse.
10. A todos nos gusta que nos llamen por nuestro propio nombre
Igual que a ti te gusta que cuando se dirigen a ti te llamen por el nombre que te dieron tus padres, los delfines hacen saber a otro miembro del grupo que quiere comunicarse con él imitando el propio silbido o chasquido de ese delfín.