Coral



Sin azul no hay verde



Arrecifes con tiburones, arrecifes sanos Imagen de  Dmitry Miroshnikov

Un arrecife con tiburones es un arrecife sano. Imagen de Dmitry Miroshnikov

 Las últimas noticias sobre la defensa de los tiburones tanto por parte de la Unión Europea como de la ONU dan alas a la lucha por la defensa de los océanos. Estas directivas son importantes para evitar que la industria pesquera acabe con el depredador más importante del océano, el tiburón, y necesarias para concienciar a la Humanidad de la necesidad urgente de la defensa de la vida marina. El primer escalón para salvar el océano tiene que pasar por explicar a los ciudadanos la importancia de contar con un océano sano, preservar la vida marina no solo es necesario para mejorar nuestra propia salud. De la buena salud del océano depende la propia supervivencia de nuestra especie y del resto de seres vivos que pueblan este planeta, tanto los que habitan en el mar como los que viven en tierra firme. Sin un océano sano la vida en la Tierra será imposible.

La mitad de los arrecifes de coral han muerto, el 90% de las poblaciones de grandes depredadores ha desaparecido, los manglares son destruidos para crear complejos turísticos, países pobres ven desaparecer su sustento básico en manos de grandes compañías pesqueras con las que no pueden competir, la biodiversidad de nuestro Mediterráneo es ya la más amenazada del planeta… ¿sabemos cuáles son las consecuencias de la destrucción del medio marino?

Considera al océano el sistema circulatorio de la Tierra: nos proporciona oxígeno, alimento, defensa ante inclemencias, almacena y limpia nuestros deshechos en forma de CO2 y estabiliza la temperatura de la Tierra. Además nos regala agua a través de la lluvia y es el hogar del 97% de las especies que pueblan este planeta. Para que ese sistema circulatorio nos de estos beneficios ha de estar vivo y para ello tiene que mantener todos los eslabones de la cadena trófica oceánica unidos. Desestabilizar o romper uno de esos eslabones pone en peligro su salud y la nuestra.

Sólo se protege aquello que se ama

Esta frase, pronunciada por Jacques Cousteau, toma cada vez más cuerpo. ¿Cómo hacemos que las generaciones futuras amen el océano? ¿Saben los más pequeños lo importante que la vida marina es para su futuro? La mayoría de los niños y jóvenes tienen contacto con el mar una vez al año desde la costa, en vacaciones, en playas atestadas y, en la mayoría de las ocasiones, sucias y en malas condiciones. Para ellos el mar es un juego, un lugar accesorio del que solo se acuerdan cuando llegan las vacaciones. Pocos de ellos se acercan a la pescadería, la merluza son unas barritas que salen del congelador. Otros tienen contacto con las especies marinas a través de delfinarios o zoológicos y los más afortunados tienen un tubo y unas gafas para ver un par de peces.

La gran mayoría sabe que existe vida bajo el mar a través de la película Nemo... que podríamos decir que ha hecho más mal que bien al océano ya que tras su estreno miles de padres se apresuraron a comprar esos peces de arrecife para que su niño tuviese en la habitación precisamente lo que denunciaba la película. Desde entonces algunas poblaciones de peces payaso, peces ballesta payaso o ídolos moros de la barrera de coral australiana han disminuido notablemente al mismo tiempo que algunos propietarios de tiendas de acuariofilia hacían mucho dinero. ¿Cómo podemos enseñar a los niños a amar la fauna submarina y comprender su importancia?

 

Los niños de Tonga aprenden a amar y defender a las ballenas buceando con ellas. Vídeo de Built By Wildman

 

¿Por qué no se enseña en los colegios la importancia del mar para nuestra supervivencia? ¿No hay organizaciones que vayan de colegio en colegio explicándoles porqué tenemos que proteger la vida marina? Este vídeo de Sea Shepperd y Shark Angels puede dar una idea a aquellos que quieren mostrar a los niños la importancia que tienen los animales… en su entorno natural. Así aprenden a amar a las ballenas y a luchar por protegerlas.

¿Y si en el resto del mundo enseñásemos a los niños a bucear, a descubrir el mar más allá de la orilla, a amar la fauna submarina para comprender la necesidad de protegerla? Mostrar las especies marinas a través de delfinarios con animales confinados para generar dinero no es la mejor de las soluciones, más bien les enseñan lo contrario, y los niños necesitan saber de dónde viene el pescado que comen, qué consecuencias tiene para su salud la contaminación de los mares, por qué no se puede permitir la sobrepesca o de dónde obtenemos el oxígeno que respiramos.

Esquilma que algo queda

La Comisión Ballenera Internacional se creó en 1946, cuando la industria ballenera llevaba casi un siglo trabajando a pleno rendimiento… y no fue hasta la década de los 70 cuando se empezó a concienciar a los ciudadanos del planeta y a los gobiernos de la necesidad de proteger a los cetáceos. En menos de un siglo tiempo se llevó a la práctica desaparición a la ballena gris, que se empezó a proteger en los 40 y hoy solo contamos con 19.000 y 23.000 ejemplares, la ballena jorobada tiene hoy una población de 80.000 miembros, el 30% de la población existente antes de las cacerías desmedidas, o la ballena azul, el animal más grande que ha habitado en el planeta y que en 80 años ha visto reducida su población al 99% quedando en nuestro planeta de 5.000 a 10.000 ejemplares.

Las ballenas son básicas en la cadena trófica, proporcionando alimento tras su muerte a miles de especies en la región bentónica, creando fitoplancton, fuente de oxígeno y alimento que inicia la cadena. El planeta no podía permitirse la desaparición de las ballenas y ha luchado desde hace más de 40 años para evitarlo.

 

Caza de ballenas

A pesar de estar protegidas, los japoneses siguen matando ballenas bajo un falso propósito científico. Imagen de http://www.whales.org.au

 

Hoy está pasando lo mismo con los tiburones. Hasta que no hemos llegado a masacrar al 90% de su población los gobiernos no han empezado a preocuparse por su permanencia en el planeta… eso sí los tiburones no pueden esperar un siglo. El shark finning (traducido por aleteo pero que debería ser traducido directamente por “mutilación”) es una de las más destructivas artes de pesca que ha sufrido el océano en los últimos 50 años. La creciente clase media china está consumiendo sopa de aleta de tiburón en cantidades extraordinarias.

Considerado un manjar que demuestra el nivel económico ante el resto de la sociedad, la sopa de aleta de tiburón está llenando los fondos marinos de moribundos escualos desmembrados y los bolsillos de pescadores y dueños de restaurantes de frescos Yuanes… a la vez que condena al planeta a una desertificación de los océanos.

70 millones de tiburones son asesinados cada año para 5 minutos de caprichosa cena. ¿Saben esos consumidores que los tiburones son imprescindibles para mantener el equilibrio y la salud del océano? Probablemente no, probablemente es más interesante que sigan consumiendo ese recurso hasta que se agote antes que enseñarles que no deben alimentarse de aleta de tiburón. Lo que probablemente tampoco saben la mayoría de los ciudadanos españoles es que España es el tercer país, en todo el mundo, que más se está esforzando en acabar con los tiburones, principalmente con el tiburón azul.

 

caza de tiburones

Incremento de las capturas de tiburón en todo el mundo desde 1950

 

La ignorancia, codicia y la cultura del beneficio al corto plazo de una especie que lleva habitando el planeta solo 200.000 años está desequilibrado un ecosistema que se ha regulado naturalmente durante millones de años. Es normal que no ames aquello que temes y desde luego no vas a protegerlo… esa idea de los tiburones como depredadores sangrientos comedores de surfistas y bañistas ha hecho un daño irreparable a los tiburones, en parte potenciado por la película “Tiburón” de Spielberg, película que por otra parte ha movido a mucha gente a interesarse por los escualos.

Pero ¿sabes porqué los tiburones son esenciales para la salud del océano? Su principal valor es que el tiburón es un gran depredador con una alimentación muy variada que ayuda a mantener equilibrio entre especies ya que se alimentan de las variedades más abundantes ayudando a nivelar poblaciones entre diferentes especies, evitando las invasiones que desequilibren el ecosistema y permitiendo que haya más biodiversidad. Hay muchas más razones que puedes leer en este antiguo post donde explicamos la importancia de los tiburones en la cadena trófica y su valor para la vida oceánica pero también su valor económico.

 

Lonja con tiburones

Tiburones azules en una lonja gallega. Imagen de Toño Maño


El caso de la desaparición de los manglares también demuestra nuestra ignorancia y codicia. Muchos manglares, como en Panamá por ejemplo, están siendo destruidos para crear complejos hoteleros de lujo y puertos donde atraquen yates cargados de dólares… que nunca serán más valiosos para la vida que los propios manglares, aunque nos podríamos preguntar por el valor de un manglar a ver si sale a cuenta. Los manglares (extensos bosques de zonas tropicales tolerantes al agua salada) aportan seguridad ante huracanes y maremotos, proporcionan cobijo y una zona de cría a miles de especies tanto de aves como crustáceos o peces, desde tiburones a medianos y pequeños peces de arrecife que a su vez sirven de alimento para otros peces y seres humanos. Probablemente esos hoteles de lujo reciban la fuerza del mar y del viento cuando haya huracanes y los pescadores locales tendrán que buscarse otra manera de sustentar a su familia ya que los peces habrán desaparecido al no tener dónde desovar ni de qué alimentarse, y con el tiempo los turistas dejarán de acudir a esos hoteles. Definitivamente los manglares son mucho más valiosos que los dólares de los turistas.

¡Está vivo!

Los arrecifes de coral son los grandes desconocidos del océano. La gran mayoría de nosotros ni siquiera sabemos si son animales o vegetales, y la tarea de identificarlos se la dejamos en exclusiva a los biólogos.

Hemos destruido un 50% de la superficie coralina, compramos corales como suvenir, dinamitamos arrecifes para que nos resulte más fácil y rápido conseguir pesca, envenenamos el agua asesinando a estos animales y a los que se alimentan o encuentran cobijo en ellos y calentamos el planeta haciéndoles imposible sobrevivir en aguas cada vez más ácidas. Si ni siquiera sabemos qué es el coral jamás se nos ocurrirá preguntarnos cuáles son los beneficios que proporcionan al ser humano, para qué “sirve” el coral o si merece la pena protegerlo.

 

Coral muerto

Un arrecife muerto significa la desaparición de centenares de especies y la pérdida del sustento de pescadores locales. Imagen de Oceans Rock

 

Los corales son animales que forman comunidades conocidas como arrecifes de coral. Kilómetros de longitud de estas fuertes barreras protegen la costa de marejadas y fuertes oleajes durante huracanes, ralentizan la potencia de las corrientes marinas, exportan nutrientes a los sistemas terrestres, sirven de hábitat para millones de especies marinas (muchas de ellas que consumimos) y generan miles de millones de euros al año en turismo de buceo y snorkel. Simplemente necesitamos los arrecifes de coral para vivir.

Nuestra ignorancia y poco respeto por aquello que no conocemos ni vemos hace que no sepamos el negativo efecto que tienen las altas emisiones de CO2, que provocan una reducción del pH del agua de mar a escala global, haciendo que el océano sea más ácido, reduciendo la tasa de mineralización de estos organismos, dificultando así la tarea de los corales de acumular calcio para afianzarse en el arrecife. Estamos haciendo imposible sobrevivir a un recurso básico para la vida del océano que nos facilita conseguir alimento y protege a miles de millones de personas ante inclemencias del tiempo.

What goes in the ocean goes in you

 

 

 

El atún es uno de los alimentos más sanos que proporciona el mar: contiene grandes cantidades de ácidos grasos omega 3, buenos para el corazón y para las articulaciones que ayudan en la prevención de trombosis y arteriosclerosis, mejoran nuestras funciones cerebrales y reducen el riesgo de enfermedades mentales en la vejez. El atún además ayuda a reducir la presión sanguínea y regula y reduce los niveles de colesterol en la sangre. A primera vista parecería un regalo de la naturaleza que deberíamos proteger y aprovechar… a no ser que prefiramos pescarlo hasta la práctica extinción, como en los casos del atún rojo y de aleta azul, o envenenarlo pensando en los beneficios que trae a la economía y no a las personas.

Hemos conseguido que un recurso tan interesante y beneficioso como el atún no sea saludable, como afirma un informe del Mercury Policy Project, que recomienda que los niños coman atún un máximo de una o dos veces al mes para no exceder los niveles seguros de consumo de mercurio que nosotros mismos hemos arrojado al océano. De nuevo la cultura del dinero rápido y el corto plazo.

Por si fuera poco, este gran depredador es necesario que permanezca en nuestros océanos por que mantiene bajo control diferentes poblaciones marinas al alimentarse de todo tipo de presas. Su existencia garantiza un sano equilibrio entre los diferentes niveles de la cadena alimenticia, al igual que los tiburones. ¡En un mundo racional lucharíamos incansablemente por defenderlo! Un drástico descenso de la población del atún, que ya estamos empezando a sufrir, tendría efectos muy graves sobre la salud del océano, afectando también directamente a la alimentación de centenares de millones de seres humanos de todo el planeta.

Hay motivos para la esperanza

La legendaria oceanográfa Sylvia Earle lleva más de 50 años trabajando por concienciar a gobiernos y ciudadanos acerca de la defensa del medio marino y sobre la necesidad de mantener a todos los eslabones de la cadena unidos. Desde que Sylvia empezó a explorar el océano nos hemos comido el 90% de los grandes peces de nuestros océanos y en esta premiada e imperdible charla de TED nos cuenta porqué la vida en nuestro planeta sería imposible si no mantenemos al océano fuerte y sano, no en vano representa el 71% de la superficie terrestre.

 

 Sylvia Earle ¿Cómo proteger los océanos?

El océano demuestra que con respeto y tiempo es capaz de regenerarse de la codicia del ser humano. El atún rojo se está recuperando tras solo seis años de control pesquero, la prohibición de pesca de tiburón es ya una realidad en muchos países como Honduras, Maldivas, Bahamas, Isla de Reunión, México o Estados Unidos (incluso empieza a haber noticias de descenso de la venta de aleta de tiburón en China), la pesca con dinamita es una práctica casi desaparecida y la concienciación y el trabajo de organizaciones como Oceana, Greenpeace o Sea Shepherd empiezan a dar sus frutos. Los gobiernos se plantean, aunque tímidamente, una defensa más férrea de la vida marina y cada semana tenemos noticias de la creación de una nueva reserva marina protegidas… pero aún hay mucho que hacer y el trabajo de divulgación por parte de los buceadores y otros amantes del mar es vital para esta labor. Los buceadores tienen un papel crucial en la monitorización y denuncia de la degradación del medio marino y con sus inmersiones nos pueden mostrar qué zonas están sufriendo más desgaste por la sobrepesca, cuáles están perdiendo su biodiversidad o dónde se encuentran las especies invasoras que alteran el equilibrio. Gracias a su trabajo estamos constatando que la biodiversidad del Mediterráneo es la más amenazada del planeta, el primer paso para empezar a protegerla con medidas eficientes.

Da vértigo pensar qué habría en los océanos hace 100, 200 o 1.000 años. Poder ponerte el equipo autónomo de buceo y sumergirte no ya en la barrera de coral si no en la costa española. Enormes bancos de atunes o meros, ballenas, delfines, tiburones, praderas de posidonia kilométricas, todo tipo de crustáceos… No podemos recuperar un espacio que fue virgen, que hemos degradado y que nunca será como antes de la industrialización de la pesca y la contaminación, pero estamos a tiempo de no destruir para siempre el medio marino para hundir a nuestro planeta en un desierto de agua muerta.




¿Por qué necesitamos tiburones en nuestros océanos?



Banco de tiburones martillo

Grupo de tiburones martillo, especie seriamente amenazada. Imagen de Alexander Safonov 

Después de más de 400 millones de años de existencia en los océanos y mares de nuestro planeta los tiburones están en grave peligro de extinción, poniendo en serio riesgo el equilibrio del ecosistema marino. Cada año, más de 100 millones de ejemplares de todo tipo de tiburones son asesinados por el ser humano, una mayoría de ellos para la preparación de sopa de aleta de tiburón. Este plato, uno de los más caros de la cocina asiática, está disfrutando de una gran popularidad debido a la creciente clase media china que considera este plato un lujo que hoy ya sí se pueden permitir. Cada plato de aleta de tiburón cuesta 100$ y se ha convertido en una industria que proporciona enormes beneficios. El tristemente famoso “shark finning”, junto con la pesca por su carne o aceite, está llenando los fondos marinos de escualos mutilados y las lonjas de miles de cadáveres que no pueden realizar su necesaria labor de equilibrio entre especies.

Lonja con cientos de tiburones

Lonja con miles de cadáveres de tiburones. Fuente

Nuestra insensibilidad hacia los tiburones se debe en gran medida a la simplista idea que tenemos de los tiburones debido a la película “Tiburón” de Spielberg. Desde entonces la especie está asociada sangre flotando en la superficie y bañistas mutilados. Desde esa óptica es más difícil darse cuenta de la importancia de la especie para el ser humano. Pero si supiésemos que hay más de 350 especies de tiburón, que solo se producen al año 100 ataques, que hasta 90 de ellas nadan por nuestro Mediterráneo o que un plato de pescado típico como el cazón en adobo es en realidad tiburón, puede que esa idea cambie. En los últimos 50 años se ha reducido la población de grandes tiburones (blanco, toro, tigre, martillo y mako) hasta un 90% y ya son la especie en mayor peligro de extinción en la lista roja de la IUCN. ¿Quién es entonces el insaciable asesino?

Los océanos, para estar sanos y equilibrados, necesitan tener una población de tiburones suficiente. Como grandes depredadores, tienen una función importantísima en la regulación de la cadena alimenticia y proporcionan un equilibrio absolutamente necesario. Su alimentación es muy variada con lo que ayudan a mantener la cadena trófica oceánica: se alimentan de las especies más abundantes ayudando a equilibrar poblaciones entre diferentes especies. De esta manera evitan que se creen “invasiones” que monopolicen un área, ayudando a que exista mayor diversidad en un arrecife, por ejemplo. De hecho, hay zonas donde se han producido invasiones como en el caso del Caribe con el pez león (originario del Índico) y hoy están enseñando a los tiburones a alimentarse de esta especie para mantener el equilibrio poblacional.

Tiburón alimentándose de pez león

Los tiburones están siendo entrenados en Roatán, Honduras, para ayudar a mantener a raya las invasiones de peces león. Fuente 

Otra de la labores que los tiburones realizan para el mantenimiento de los océanos sanos es que cazan los ejemplares más débiles y enfermos al ser más sencillo hincarles el diente y su forma de alimentarse, no engullendo al animal completo, ayuda a que los carroñeros del océano obtengan su alimento. Así consiguen que esa especie cazada cuente siempre con los ejemplares más sanos y fuertes, ayudando por otro lado a la mejora de esa especie.

Pero no solo la pesca para la captura de la aleta de tiburón está diezmando su población. La pesca accidental o bycatch también está haciendo un enorme daño a la existencia de la especie. A través de los errores que produce esta técnica de pesca muchos tiburones son lanzados por la borda tras ser capturados… pero la mayoría ya están muertos o gravemente heridos.


¿Por qué son tan importantes los tiburones en nuestros océanos?

Necesarios para la existencia de la industria pesquera local

La pérdida de estos depredadores en algunas zonas del planeta ya nos ha mostrado el efecto que produce, conocido como efecto cascada. En el Atlántico Norte las poblaciones de tiburón martillo, blanco y zorro han descendido un 75% en los últimos 15 años, lo que ha hecho que poblaciones de diferentes especies de rayas y pequeños tiburones se hayan multiplicado. De manera indirecta la desaparición de grandes tiburones ha hundido una industria centenaria de recolección de vieiras. Esas rayas y pequeños tiburones tienen pocos depredadores naturales con lo que sus poblaciones se multiplican exponencialmente y necesitan cada vez más alimento. Cuando estos animales acaben con las vieiras tendrán que empezar consumir mayor cantidad de otras especies, como las otras ostras, dañando de nuevo tanto los fondos marinos como la economía de los recolectores locales. Entonces, cuando desaparezcan estos bivalvos el fondo marino se poblará de algas creciendo de manera incontrolada, afectando a su vez al ecosistema de otros peces y crustáceos que verán modificado su entorno.

La existencia de grandes tiburones garantizaba el equilibrio de la zona y su desaparición ha hundido una industria que probablemente ni sabía de la importancia de los tiburones para que su negocio se mantuviese en pie y ha dañado un ecosistema que solo se recuperará… cuando vuelvan los tiburones.

Tiburón gris

La desaparición de los tiburones de arrecife propicia el descenso de las poblaciones de peces de coral que se alimentan de algas. Imagen de PacificKlaus

En el Caribe la lucha por la ocupación de los arrecifes no solo se produce entre los peces, también entre las algas y los corales. La desaparición de los tiburones de estas zonas está beneficiando el incremento de la población de especies como meros, que depredan especies de arrecife. Estos pequeños peces tienen una función fundamental en la salud del arrecife ya que se alimentan de algas y otras especies vegetales equilibrando la batalla por el espacio entre corales y algas. De esta manera, la desaparición de los tiburones está ayudando a las algas a derrotar al coral y si desaparece el coral se pierde un espacio que asegura biodiversidad, refugio para miles de especies… incluidos algunos grandes del océano como ballenas que entre su alimentación incluyen los huevos que los corales expulsan por miles de millones y al unísono.

Deberíamos empezar a plantearnos si podríamos vivir en un mundo sin tiburones. El mar absorbe un tercio del CO2 de la atmosfera, nos proporciona alimento y oxígeno y lo necesitamos sano para sobrevivir como especie. La desaparición de los tiburones dañaría seriamente el equilibrio de los océanos afectándonos directamente.

Fuente: Oceana Informe “Predators as prey”

 

Todo sobre los tiburones

Los 10 mejores destinos

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10 raras especies de tiburones
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Salva los océanos en 10 pasos



¿Sabías que nuestros océanos absorben 22 millones de toneladas de CO2 cada día, un tercio de lo que expulsamos a la atmósfera cada 24 horas? El “esfuerzo” que hace el océano absorbiendo este gas hace que sus aguas estén cada vez más ácidas, afectando gravemente a la vida marina. Si nuestros océanos mueren nosotros no podremos respirar. Sigue estos 10 consejos para mantener nuestros océanos con vida y salvarás el planeta.

Coral muerto

Un agua cada vez más ácida mata el coral, vital para la buena salud del océano. Foto http://oceansrock.org 

1. Reduce tu consumo de energía y emisiones de dióxido de carbono

No solo tirar residuos al mar contamina nuestros mares, el exceso de dióxido de carbono en nuestra atmósfera también es perjudicial para el ecosistema marino. Cada vez que utilices el transporte público o te desplaces en un medio que no emita gases contaminantes estarás ayudando a la vida marina. Si además reduces el consumo de energía utilizando bombillas de bajo consumo, empleando las escaleras y racionalizando el uso del aire acondicionado o la calefacción, por ejemplo, el océano te lo agradecerá.

2. Acaba con la sobreexplotación de especies marinas

El consumidor tiene en su mano acabar con la sobreexplotación de especies marinas. Tanto en el mercado como en restaurantes, elige siempre especies que no sufran una pesca indiscriminada, como en los casos del atún rojo, o no respeten las tallas mínimas. Este ranking elaborado por Greenpeace sobre el respeto de los supermercados españoles a la pesca te puede ayudar.

3. Reduce el número de plásticos que usas en tu vida diaria

Los plásticos que acaban en el océano matan decenas de miles de ejemplares marinos cada año, además de dañar seriamente su hábitat. Para reducir el impacto del plástico en nuestros océanos reutiliza bolsas cuando hagas la compra, recicla todo el plástico que sea posible y usa botellas de agua reutilizables. Hay especies como las tortugas marinas que mueren al ingerir bolsas de plástico por confundirlas con medusas, uno de sus alimentos.

Tortuga marina comiéndose una bolsa

Las tortugas marinas fallecen al ingerir plásticos que confunden con alimento. Fuente Archipiélagos Work Journal

4. Practica turismo marítimo responsable

Cualquier actividad deportiva o de ocio que practiques en el mar puede causar impacto negativo sobre su salud. Respeta la vida marina que encuentres y nunca arrojes nada al océano.

5. Sé un dueño de mascota responsable con el océano

Siempre que compres alimentos para tu mascota lee las etiquetas ya que algunas contienen especies que provienen de la sobreexplotación marina. Si tienes un gato jamás tires por el inodoro sus excrementos ni la arena ya que contienen patógenos muy dañinos para la vida marina. Si posees un acuario no tengas en él especies de agua salada y jamás sueltes al mar ningún ejemplar de acuario, pueden hacer mucho daño a las especies autóctonas. La plaga de pez león del Caribe se produjo por la suelta de unos pocos ejemplares tras un accidente en el acuario de Miami.

6. Colabora y apoya a organizaciones que defienden nuestros océanos

Muchas instituciones hacen una gran labor de protección de nuestros océanos y la vida marina. Busca las organizaciones que más te gusten y estudia dar una donación, asociarte o incluso trabajar como voluntario. Si además vives cerca de la costa puedes implicarte mucho más en acciones que repercuten en tu comunidad. Oceana, Greenpeace o SOS Océanos pueden ser un buen comienzo.

7. Cuida la playa

Ya sea buceando, surfeando o simplemente tomando el sol, deja la playa como si nunca hubieses estado allí. No tires colillas, recojas rocas ni piedras y mucho menos coral. Tampoco permitas que otros dañen la costa y participa siempre que puedas en limpias colectivas y limpiezas de fondos. Muchos centros de buceo realizan este tipo de salidas, que además de ser muy beneficiosas para el medioambiente son muy divertidas.

Limpieza de fondos

Limpieza de fondos. Foto Malapascua Diving

8. Busca el cambio

Cada vez que votes mira qué dicen los representantes políticos sobre la defensa de los océanos y la vida marina (desgraciadamente en nuestro país, en la gran mayoría de los casos, será nada). Cambiar nuestra sociedad hacia un mayor respeto a los océanos se puede realizar también apoyando comercios, marcas o supermercados que solo sigan el camino del respeto al medioambiente y la sostenibilidad del mar.

9. No compres artículos que dañen el medio marino

Joyas hechas de corales, collares con colmillos de tiburón, llaveros realizados con pequeñas tortugas… En muchos mercados del planeta existen estos productos que cercenan la vida marina y dañan gravemente el ecosistema. Nunca compres estos productos.

Estos llaveros, con especies vivas (no por mucho tiempo), se pueden comprar en mercados de Pekín. AP Photo 

10. Aprende, fórmate

Toda la vida de la tierra está conectada con los océanos. Cuanto más aprendas de los océanos y la vida que albergan más armas tendrás para enfrentarte a las actividades, personas y empresas que dañan nuestro ecosistema. Fórmate e informa. Acude a charlas de centros de buceo sobre especies y el estado de conservación del planeta, ve a conferencias, lee… y enseña a todos los que te rodean lo importante que es para todos nosotros mantener los océanos vivos.


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