
Imagen de Steve Dunleavy
Considerado el más inteligente de todos los invertebrados, el pulpo común se encuentra en aguas tropicales y templadas de los océanos del mundo. Pueden crecer hasta el metro y medio de longitud y pesar hasta 10 kilogramos, aunque los promedios son mucho más pequeños. Se alimentan de cangrejos, langostas y moluscos. El pulpo común no es extraordinario solo por su morfología, su enorme cabeza, grandes ojos o sus ocho brazos característicos.
La característica más notable de los pulpos es que cuenta con una amplia gama de técnicas para evitar o frustrar los ataques de sus depredadores como tiburones o delfines. Su primera y más sorprendente línea de defensa es su capacidad de mimetismo. Utilizando una red de células de pigmento y músculos especializados, el pulpo común es capaz de confundirse instantáneamente con su entorno gracias a colores, patrones y texturas. Cuando es descubierto, el pulpo lanzará una nube de tinta negra para oscurecer la vista de su atacante, dándole tiempo para escapar. La tinta contiene una sustancia que adormece el sentido del olfato de sus depredadores haciendo más difícil rastrear al pulpo huído.
Los pulpos son nadadores rápidos que se trasladan expulsando chorros de agua a través de sus mantos. Cuentan con un cuerpo blando que puede meterse en pequeñas grietas y hendiduras donde los depredadores no pueden acceder. Si todo esto falla, un pulpo es capaz de perder un brazo para escapar del alcance de un depredador y que ese brazo vuelva a crecer.